¿Cuántas veces hemos escuchado estas
reflexiones u otras igual de agoreras? ¿Por qué insistimos en regodearnos en lo
difícil que está el mercado editorial en vez de centrar nuestros esfuerzos en revitalizarlo? ¿Por qué nos empeñamos en creer que difícil es sinónimo de imposible?
Demasiadas veces el miedo al fracaso es
capaz de condicionar nuestra forma de ver el mundo. En lugar de pensar en las
recompensas que nos esperan al final del camino, nos obsesionamos con los
obstáculos que vamos a encontrar. ¿En qué momento dejamos de soñar?

Un día me crucé con el escritor Félix J.Palma y me obsequió con un gran consejo en forma de dedicatoria en mi ejemplar
de El mapa del tiempo:
«Cree en ti mismo, y nunca pierdas la fe»
Llevo este consejo grabado a fuego en mi
corazón y, desde aquel día, todos mis esfuerzos están concentrados en la misma
dirección. Escribir es un oficio incierto, que en ocasiones se asemeja
demasiado a un monólogo al que nadie parece hacer demasiado caso, pero estoy
firmemente convencido de que el trabajo duro y el entusiasmo siempre obtienen
su recompensa. Por eso no me da miedo admitir que mis aspiraciones están por
las nubes y que voy a luchar con todas mis fuerzas por hacerme un sitio en el
intrincado mundillo editorial y llegar al mayor número posible de lectores.
Desde este humilde blog quiero enviar un
mensaje a todos los que, como yo, tratan de abrirse camino en esto de las
letras: No dejéis nunca de soñar, porque es imposible saber dónde os llevarán
vuestros sueños.
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Fotografía de Oscar Cárdenas |