viernes, 21 de diciembre de 2012
Escribir con estilográfica
Mucha gente me pregunta por qué me gusta escribir con estilográfica. Escribir con bolígrafo es más rápido y, dependiendo de la calidad de la pluma, también más limpio. En los tiempos que corren, donde la información viaja a una velocidad de vértigo y el tiempo suele ser considerado un bien escaso, el uso de la estilográfica parece algo condenado a la extinción. Tal vez sea precisamente por eso.
Utilizo mi estilográfica siempre que puedo. Me gusta tomarme mi tiempo, acariciar las palabras con esmero y pulcritud, soplar sobre lo escrito para que se seque la tinta... Suelo utilizarla cada vez que dedico un libro, pues creo que una dedicatoria escrita con una buena estilográfica tiene más valor que una escrita a toda velocidad con un simple bolígrafo. Las dedicatorias son algo muy especial, apenas un par de lineas o tres que quedarán para la posteridad. La mayoría de ellas viven más tiempo que los que las escribieron, motivo más que suficiente como para no escribirlas a la ligera y tomarse unos minutos en hacerlo lo mejor posible.
Tengo dos estilográficas, que son como dos tesoros. Una Waterman Hemisphere que me regaló un buen amigo cuando publiqué mi primera novela, y una Montblanc Starwalker que gané en un concurso de la revista Magazine. Como es evidente, ambas tienen un gran significado para mí, y creo que cualquier cosa que escriba con cualquiera de ellas lleva impregnado un trocito de mí.
Quiero aprovechar estas lineas para defender el uso de la pluma estilográfica, y animar a todo el mundo a volver a utilizar ese tipo de escritura. Si lo haceis, tal vez volvais a experimentar la misma sensación que cuando escribisteis vuestras primeras palabras, antes de que la escritura se volviera algo monótono y técnico, algo rutinario en lugar de creativo. Basta de abreviaturas, de atajos, de notas tomadas a toda prisa para ponernos con otra cosa. Estoy seguro de que cualquier amante de las letras disfrutará con esta sencilla práctica.
Os dejo un par de enlaces para los que querais ahondar más en este mundillo. Uno de ellos es www.estilograficas.net, donde podeis encontrar todas las novedades del mercado. El otro es estilograficavintage.com, donde el bloguero Miguel Alcedo da rienda a suelta a su pasión por las plumas más clásicas, además de proporcionar una serie de valiosos consejos en cuanto a las reparaciones básicas y el mantenimiento de estas herramientas de escritura. Espero que las disfruteis.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
lunes, 5 de noviembre de 2012
Sueños y metas por alcanzar
Reconozco que hace tiempo que no escribo por aquí. Si tengo el blog un poco abandonado es porque tengo un interesante proyecto entre manos, algo que requiere toda mi atención y mi esfuerzo. Si todo sale bien, puede que más adelante tenga una grata noticia que daros, pero no puedo adelantar nada más.
Este fin de semana viajaré a la Feria del libro de Almería, que este año se celebra del 7 al 11 de Noviembre. El sábado 10 estaré firmando libros durante todo el día, si el tiempo lo permite. Y si no, pues también. Ya que hago el viaje, tendré que aprovecharlo, digo yo.
El mundillo editorial anda bastante revuelto, aquí y allá se ven sucedaneos de las dichosas "50 Sombras de Grey", con temáticas similares y portadas sospechosamente parecidas. Hay que reconocer que el trabajo de marketing de los chicos de Grijalbo ha sido encomiable, y han catapultado a la trilogía al completo a lo más alto de la lista de "Los más vendidos". Siempre ha habido modas, y por citar sólo algunas podría hablar de los libros de templarios, o de la novela negra sueca, o de la reciente fiebre vampírica. Las modas no son malas, pero resulta un poco triste ver como los grandes sellos editoriales tratan de imponerlas, siguiendo el sencillo criterio de "Si funciona, copiémoslo". Publicar una trilogía de golpe, de un autor extranjero, habiendo tantos autores de la tierra que luchamos duro por darnos a valer, resulta de lo más decepcionante.
No obstante, siempre he pensado que cada cual recoge lo que siembra, y que el esfuerzo y el trabajo duro siempre tienen recompensa. Así pues, os emplazo a pasaros el próximo sábado por la Feria del libro de Almera, donde os garantizo que pasaremos una buena tarde entre libros.
Ya estoy impaciente. Y la Montblanc también.
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sábado, 15 de septiembre de 2012
Libros y libreros
Siempre he admirado a los libreros. Personas enamoradas de su trabajo, amantes de la palabra escrita, mercaderes de sueños. No creo que un librero sea cualquier persona que trabaje en una librería. Ser librero es una vocación, algo que se lleva dentro. O se es o no se es. Y no quedan muchos.
El librero no trata nunca de ponerse en el camino de los libros. No te asalta como un vendedor de el Corte Ingles con su grito de guerra: "¿Puedo ayudarle en algo?". Un librero sabe que una librería es un lugar extraño y fascinante, y que a cualquier lector nos gusta caminar entre las estanterías, sentir el tacto de los libros, pasar algunas páginas al azar y leer sinopsis a medias.
El librero deja siempre que sea el lector el que se acerque a él, y convierte cualquier consulta en un diálogo a dos bandas. Sabe leer entre lineas los gustos del lector, y es capaz de adivinar qué género o autor le vendría bien explorar. Naturalmente no desecha ninguna opción, sabiendo que cualquier libro puede ser el mejor del mundo si cae en las manos adecuadas. Y bajo ningún concepto, cuando le piden su opinión acerca de un libro, responde aquello de "Se está vendiendo muy bien", o "Se lo está llevando mucha gente", porque sabe que la calidad de un libro pocas veces es proporcional al número de ejemplares vendidos.
El librero nunca recomienda best-sellers, porque sabe que no necesita hacerlo. En su lugar, siempre anda a la caza de nuevos talentos y de libros peculiares y minoritarios que en nada desmerecen a los grandes lanzamientos editoriales. Es un habil conocedor del mundillo editorial, y sabe que sin su intervención el mercado seguirá eclipsado por los mismos de siempre. Nunca se deja guiar por modas, y se esfuerza por conocer lo que vende porque sabe que un gran número de lectores y escritores necesitan su ayuda. Y por supuesto, a pesar de la dictadura que distribuidores y comerciales imponen a las librerías, siempre intenta colocar a los autores minoritarios en un lugar bien visible, para que pueda luchar en igualdad de condiciones por hacerse un hueco en el dificil mercado editorial.
Pese a la existencia de dependientes que venden libros con la misma alegría y dedicación que si vendieran lavadoras o embutidos, aún quedan algunos libreros enamorados de su oficio, capaces de contagiar a cualquiera que entre en su establecimiento su pasión por los libros. Si tienes la suerte de dar con alguno de ellos, cuídalo, pues se trata de una especie en peligro de extinción. La revolución digital los tiene contra las cuerdas, pero no creo que nunca pueda acabar con ellos.
Quisiera dedicar esta entrada a todos los libreros con los que me he cruzado desde que decidí adentrarme en el retorcido mundillo editorial. De no ser por ellos, tal vez hace tiempo que me hubiera rendido. En Cádiz hay unos cuantos, como Miguel Angel, de Q&Q, Dina, de Alejandría Libros, el personal de la Librería Sargón o las chicas de Las Libreras. También quisiera dar las gracias a los libreros de la librería Anabel y Siglo 21, gracias a los cuales pude participar en las Ferias del libro de Sevilla y Huelva.
En Granada tenéis a la gran familia de la Librería Picasso, y en Linares tuve la ocasión de conocer a Gumer y Mª del Mar, de la librería Kanji, y a Javier, de la librería Entre Libros. En Valencia, todo fue como la seda gracias a la gran acogida que me brindaron los amigos de La Traca y La Moixeranga, con los que espero volver a coincidir en el futuro.
Puede que me falten muchos por nombrar, aunque no me olvido de ninguno. Espero que sigais con vuestra labor durante muchos años, y que no os dejeis llevar por el pesimismo de los tiempos que nos ha tocado vivir. Puede que el mundo de la cultura no pase por su mejor momento, pero gracias a personas como vosotros nunca morirá. Ahora más que nunca, os necesitamos.jueves, 23 de agosto de 2012
Un año de alegrías
Hoy se cumple un año de la publicación de mi segunda novela,
“Mil cosas que no te dije antes de perderte”. Ha sido un año de alegría, de emoción,
un año en el que se han hecho realidad algunos de mis sueños y en el que, sobre
todo, he aprendido mucho, muchísimo, del retorcido mundillo editorial.
Un año en el que he recorrido las Ferias del Libro de
Valencia, Sevilla, Granada, Castellón, Linares, Málaga, Cádiz… El resultado,
además de una primera edición prácticamente agotada y una segunda edición que
va por el mismo camino, ha sido la constatación de que cualquier cosa que nos
propongamos, por difícil que parezca, resultará infinitamente más fácil y
gratificante si se lleva a cabo con alegría y con ganas. Y de eso a mí me
sobra.
Para celebrar este primer aniversario estoy preparando una
serie de presentaciones de las que ya os hablaré más adelante. Además, he
querido premiar a los seguidores del Blog con una par de relatos cortos de mi
propia cosecha, mis primeros pasos en esta difícil disciplina que requiere
condensar en sólo unas pocas páginas una historia completa. En este país hay
grandes especialistas en este tipo de relatos (como Juan José Millás, o Félix
J. Palma), y he de decir que admiro profundamente su trabajo. Mis relatos son
los siguientes:
- El Plan
Quiero finalizar esta entrada dando las gracias a todas esas
personas que han hecho posible que hoy mis sueños estén más cerca que nunca de
hacerse realidad. A todos los que han leído “Mil cosas que no te dije antes de
perderte”, a los que me han dado su apoyo incondicional para que nunca deje de
hacer lo que más me gusta; a tantos libreros, por darle a mi libro el
emplazamiento perfecto para hacer frente al aluvión mensual de novedades
editoriales; A los organizadores de las Ferias del Libro en las que he estado,
por hacerme sentir uno más y dejarme participar en la fiesta de los libros; a
los amigos de la Editorial Círculo Rojo, por hacer frente a mis exigencias con
paciencia infinita; a los que me han recibido en su ciudad con los brazos
abiertos, y han decidido darle la oportunidad a mi novela frente a los grandes
lanzamientos editoriales.
Debo dar las gracias a tanta gente que necesitaría toda una
vida para hacerlo. Por último, aprovecho para animar a quien todavía no haya leído
mi novela “Mil cosas que no te dije antes de perderte” a hacerlo, y a dejarse
atrapar por esta historia de intriga y venganza que tiene lugar en las calles
de la maravillosa Granada.
Feliz lectura.
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jueves, 9 de agosto de 2012
La promoción, o cómo hacer que una novela no se pierda en el olvido.
Mi segunda novela está a punto de cumplir un año de vida, y este año me ha servido para reflexionar, disfrutar y, sobre todo, aprender. El mundillo editorial está cambiando a pasos agigantados, y la forma de promocionar una novela también, un cambio del que no se libran ni siquiera los escritores ya consagrados. Ya no basta con escribir un buen libro y asegurarte de que ocupa lugar bien visible en las librerías; estamos en el siglo de la información y de las redes sociales, internet es ahora el mayor escaparate del mundo, y se ha convertido en un fenómeno que ha pillado con la guardia baja a multitud de editores y escritores, pero que otros muchos están sabiendo aprovechar y adaptar a sus necesidades convirtiéndolo en un negocio.
El perfil del escritor ha cambiado, también. Multitud de novedades editoriales nos inundan cada mes, a veces cada semana, y hacer que nuestra novela no quede en el olvido a los pocos días de su lanzamiento es a veces una odisea. Lejos quedan ya los estereotipos de escritores huraños y solitarios, reacios a hacer presentaciones o apariciones en público, y el escritor que quiera sobrevivir en este mundillo deberá acompañar a su novela donde quiera que vaya, cuidarla, asegurarse de que no le falta de nada. Incluso los más viejos del lugar, escritores ya consagrados a los que todos conocemos, se han dado cuenta de este fenómeno, y la mayoría participan de forma activa en sus cuentas de Facebook y Twitter, empatizando con sus lectores y compartiendo con ellos confidencias y proyectos. Ni que decir tiene que la trampa también existe en este mundillo, y que gran cantidad de editoriales tienen perfiles falsos de sus escritores más conocidos, gestionados por becarios que se hacen pasar por ellos para hacerse los simpaticos y ganarse a sus lectores.
Mi gira por las Ferias del libro me ha permitido conocer a mucha gente de este mundillo, escritores de renombre, por así decirlo, y me he dado cuenta de que ellos también tiene que currárselo. En ocasiones los problemas con los que se enfrentan a la hora de promocionar sus libros no son muy diferentes a los de los que estamos empezando. A la necesidad de destacar y de promocionarse se une, además, otra más: la de estar a la altura.
En definitiva, escribir un buen libro es sólo la primera parte de la película. La segunda, y no por ello menos importante, es aprender a promocionarlo. Os dejo unos cuantos enlaces que me han parecido muy acertados para ilustrar este post. Aquí podeis encontrar información muy util para promocionar vuestra novela, incluyendo algunos consejos muy interesantes. También os dejo el enlace a la nueva página de Arturo Pérez-Reverte, en la que explica paso a paso el proceso de construcción de una trama, una idea muy interesante que posiblemente en el futuro copiarán otros escritores. Por último os enlazo con la página del gran Andreu Martín, uno de los escritores más polifacéticos y carismáticos de este país, del que sin duda los que empezamos en este mundillo tenemos mucho que aprender.
Termino este post repitiendo una frase que ya me habréis oido en alguna ocasión, pero que nunca me canso de repetir:
Incluso el mejor libro del mundo, si es invisible, pasará desapercibido.
miércoles, 8 de agosto de 2012
Mi experiencia en la Feria del libro de Huelva 2012
El día fue muy caluroso, pero eso no fue obstáculo para que un buen puñado de amantes de los libros acudieran a brindarnos su compañía y su apoyo, que con lso tiempos que corren no es poco. Se vendieron libros, firme algunos, y la organización tuvo a bien invitarme a volver el año que viene. Si no hay nada que lo impida, lo haré muy gustoso. Y quien sabe, tal vez vaya con un nuevo libro. Sólo el tiempo lo dirá.
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