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lunes, 29 de diciembre de 2014

Los 10 mejores lectores de 2014



En un mundo cada vez más dominado por las nuevas tecnologías y con el tejido cultural seriamente desgarrado, leer se ha convertido en una suerte de aventura quijotesca de propósito incierto, una actividad lúdica relegada a un segundo plano ante cuestiones más esenciales como contestar un Whatsapp o jugar una partida al Candy Crash. Ante esta situación, surge una pregunta aterradora pero inevitable: ¿qué sería de un mundo sin lectores?
Como escritor, no puedo dejar de pensar que de no ser por ellos lo que hago no tendría ningún sentido. Por eso, ante la avalancha de discutibles listas con los mejores libros del año con las que en esta época nos asedian tantos blogs y suplementos culturales (como ESTA, ESTA y ESTA), me gustaría romper una lanza por aquellos que leen nuestros libros. He confeccionado una lista con los mejores lectores del año, a los que he conocido en Ferias, presentaciones, Facebook, etc., aunque he de reconocer que he hecho un poco de trampa y he incluido a algún lector cuyo cariño logró tocarme la fibra sensible durante el año anterior a este. Sirva esta lista como pequeño homenaje a los que hacen, con sus comentarios, reseñas y palabras de aliento, que todo esto tenga sentido.


 1.- Anika Lillo, impulsora de uno de los mejores puntos de encuentro para los amantes de los libros: la web Anika Entre Libros. Un lugar repleto de reseñas, entrevistas, sorteos, reportajes… y todo con el único fin de compartir su entusiasmo por la lectura con el resto del universo, lo que le ha hecho ganarse un hueco bien gordo en la web y en los corazones de miles de lectores.

2.- Emilio Garcia, a quien conocí en la Feria del libro de Córdoba después de algún tiempo cultivando una bonita amistad a través de correos electrónicos. Un loco de los libros que, además, es un apasionado del marketing online y el posicionamiento web, como podréis comprobar visitando su web (AQUÍ). Ojo con él, porque también es novelista...

3.- Silvia Ortega, gestora del blog Nos sobran los motivos. Imaginad mi cara de sorpresa cuando fui a la presentación del nuevo libro de Dolores Redondo en Sevilla y se me acercó esta simpática chica de Huelva, con quien había conversado en alguna ocasión a través de Facebook, para que le dedicara un ejemplar de mi novela. Un gesto que hizo removerse algo dentro de mí y me convenció de que no todo está perdido.

4.- Javier Manzano, loco de la novela negra y subdirector de la revista literaria Fiat Lux. Un lector entusiasta que, además, me ha dado la oportunidad de compartir mis reseñas en la web de Fiat Lux.

5.- Fernando, gestor del blog Libros en el petate, a quién conocí a través de César Pérez Gellida y con quién volví a coincidir hace poco en Sevilla. Un tipo interesante, hablador, simpático y con muy buen sentido del humor.

6.- David Hernández, apasionado de los comics y la novela policiaca, que escribe en el blog ¡A los libros! reseñas tan hermosas y vehementes que resulta difícil no dejarse seducir por sus recomendaciones.

7.- Laki, administradora del blog Libros que hay que leer, que me dedicó una de las reseñas más hermosas que me hayan hecho nunca (AQUÍ). Su blog es un lugar muy recomendable abierto a todo tipo de lecturas: novelas, sagas, lecturas simultáneas, etc.

8.- El grupo de lectura “A mí también me gusta leer antes de acostarme”, con sede en Facebook, es una agrupación de amantes de los libros que tienen la sana costumbre de debatir sobre sus lecturas en un ambiente distendido y con la participación de los autores. Allí están Víctor del Árbol, Félix Modroño, Juan Gómez-Jurado… y un servidor. ¡Con lectores así da gusto!

9.- Daniel Heredia. Gestor cultural, escritor, redactor y un buen número de cosas más. Un vistazo a su blog ¡A los libros! basta para saber que se trata de un apasionado de los libros, cuya máxima aspiración en esta vida parece ser contagiar su entusiasmo a todos los que tienen la suerte de cruzarse en su camino.

10.- Me gustaría dedicar un lugar en esta lista a tantos lectores anónimos que, a lo largo de los últimos años, han decidido dar una oportunidad a mi novela a pesar de ser un autor desconocido. Ese sencillo gesto tiene la culpa de que siga escribiendo, de que siga acudiendo a Ferias, de que Quorum Editores haya apostado por mi tercera novela… Así que, estéis donde estéis, vaya a vosotros mi más sincero agradecimiento por hacer que todo esto valga la pena. Os debo mucho más de lo que creéis.



viernes, 21 de febrero de 2014

Nueva novela en marcha...



Es un placer anunciaros que mi próxima novela está en el horno y, si todo sale como tiene que salir, verá la luz en Octubre o Noviembre de este año de la mano de Quorum Editores.
No puedo desvelar mucho más. Sólo que se trata de una novela policiaca cuyo título daré a conocer cuando llegue el momento.
Ya os podéis imaginar la ilusión que me hace embarcarme en esta nueva aventura. Va a ser la primera vez que una editorial apueste por mí y va a ser genial tener detrás a un gran equipo de profesionales tan interesados como yo en la promoción y difusión de la novela.
Es justo dar las gracias a todos los que habéis hecho esto posible. Sois muchos los que me habéis apoyado desde el comienzo de mi andadura editorial y me gustaría agradecer a todos lectores, blogueros, tuiteros, etc. sus consejos, reseñas, recomendaciones, entrevistas y mensajes de ánimo. Sin vosotros nada de esto habría sido posible.
En breve podré daros más noticias, además de alguna que otra sorpresa. De momento toca ponerse el mono de faena y trabajar duro para que mi novela llegue a las librerías en las mejores condiciones posibles.
Correcciones, galeradas, ideas y diseños para la portada… Esto no ha hecho más que empezar.

lunes, 21 de octubre de 2013

Artículo en IWRITE MAGAZINE


 
Lo podemos comprobar si echamos un vistazo a los escaparates de las mejores librerías de la ciudad, pero también podemos palparlo en el ambiente, intuirlo en cada noticia sobre corrupción y desfalco que leemos en los periódicos, y sentirlo cada vez que somos testigos de una injusticia. El resurgimiento del género negro es un hecho, y gran parte de culpa la tiene la época incierta que nos ha tocado vivir.
No debemos olvidar que este género surgió durante la época de la gran depresión, entre los años 20 y 30, como respuesta al sentimiento de injusticia y malestar social que imperaba en las calles y asfixiaba los corazones de los norteamericanos que veían como la corrupción se convertía en la norma, y los políticos en los que depositaban su confianza resultaban parecerse tanto unos a otros que, a menudo, llegaban a olvidar de parte de quién estaban.
En medio de un ambiente tan sórdido y desalentador, era inevitable que surgieran plumas tan poderosas como las de Raymond Chandler o Dashiell Hammett, entre otros, y plasmaran esta realidad de forma tan cruda y efectiva que enseguida se convirtieron en objeto de culto por parte de los lectores. Detectives fracasados sin nada que perder que se sumergían en los casos más complicados con la obstinación y la tenacidad de un perro de presa, a sabiendas de que sus esfuerzos no obtendrían más recompensa que una reprimenda por parte de sus superiores o una sonrisa de una chica que, por lo general, estaría enamorada de otro hombre.
A diferencia de otras modas literarias, tales como las sagas vampíricas, las novelas relacionadas con los templarios, o la reciente y arrolladora intrusión de las novelas eróticas, se podría decir que el resurgimiento del género negro no responde a una necesidad comercial, sino más bien a una necesidad social. Corrupción, malversación de fondos, suicidios, extorsión… son términos que hace tiempo que han dejado de ser patrimonio exclusivo de la ficción y han pasado a formar parte de nuestro día a día. En este contexto, resulta inevitable que los lectores reclamen obras que retraten este panorama tan actual, tal vez para darle algo de sentido a lo que les rodea.
De la misma manera, resulta inconcebible que los creadores de historias no se dejen influir por el ambiente de pesimismo y miseria que les rodea, salpicando así sus novelas, relatos o poesías y cultivando, a veces sin querer, un género tan hermoso y necesario como es el género negro.
Pepe Carvalho, Philip Marlowe y Sam Spade fueron testigos de una época oscura y deprimente, conformando junto a otros personajes un legado asombroso que nunca volverá a repetirse. Muchos han sido los imitadores que han intentado crear historias protagonizadas por detectives sospechosamente parecidos a los anteriores, fracasando estrepitosamente en el intento.
Por suerte para los amantes del género, en la actualidad la producción de literatura negra cuenta con formidables autores que dejan el pabellón bien alto con respecto a sus antecesores. Así, podemos disfrutar de las aventuras de la Comisaria Brunetti, de Kurt Wallander, de Jack Reacher y de Harry Bosch. John Rebus y, más recientemente, Kostas Jaritos se unen a la larga lista de herederos de Marlowe y Spade y son capaces de hacernos permanecer en nuestra butaca preferida durante horas,  devorando un capítulo tras otro en el pellejo de estos héroes incomprendidos.
¿Y qué decir del producto nacional? Lorenzo Silva, Ramón Palomar, Víctor del Árbol, César Pérez Gellida, Gonzalo Garrido… Autores que, cada uno con su propio estilo, son capaces de ponerse a la altura de los Michael Connelly, Andrea Camilleri o Donna Leon y decirles «Aquí estoy yo», y cuyas dotes narrativas han sido premiadas de manera unánime tanto por el público como por la crítica. Una hornada de autores que tiene mucha culpa del actual esplendor de la novela negra.
Por desgracia, el resurgimiento del género viene acompañado del oportunismo de quienes, viendo el negocio fácil, tratan de escribir y de editar novelas que pretenden ser negras, tan descafeinadas y faltas de energía que dudosamente se podrían calificar como tal. El lector avezado sabrá distinguir el grano de la paja, y reconocerá tales obras como lo que son: el intento desesperado de quien, a falta de imaginación, trata de subirse al carro de las modas aunque eso implique meterse en el jardín ajeno.
Y es que el escritor de novela negra debe ser inmisericorde, impulsivo, y no debe tener miedo a ensuciarse las manos ni la conciencia. La novela negra debe surgir desde algún lugar entre el corazón y el estómago, en ese punto incierto donde se mezclan las ganas de vivir, los remordimientos, las náuseas, la cólera…
El buen escritor de novela negra no es el que se aventura en el género por curiosidad o ganas de innovar. El buen escritor de novela negra es aquel que no es capaz de escribir otra cosa, porque nunca se lo perdonaría.


lunes, 14 de octubre de 2013

Las segundas partes nunca fueron TAN buenas



Debo confesar que cuando cayó en mis manos Dies Irae, la segunda parte de la novela Memento mori, estaba algo asustado porque no cumpliera las expectativas generadas por su predecesora. Cesar Pérez Gellida puso el listón muy alto con su primera novela, algo que puede pasar factura incluso a los más grandes de este oficio pero, tras un par de capítulos, pude comprobar que no tenía nada que temer.
Pérez Gellida aprovecha esta segunda novela para desplegar todo su arsenal de destrezas narrativas. El reencuentro con los personajes que ya aparecieron en Memento mori se produce de forma muy natural, tanto que se podría comparar a un reencuentro con viejos amigos, y las sorpresas se van sucediendo a lo largo de la novela reservando, como todo buen narrador, lo mejor para el final. El resultado es una historia que no decae en ningún momento, que atrapa desde las primeras páginas y consigue mantener el ritmo capítulo tras capítulo, con la dificultad que eso conlleva.
A lo largo de la novela, Cesar disecciona algo tan delicado como fue el conflicto de Los Balcanes, desnudando sin pudor la “cara B” de la guerra, todo eso que no muestran los telediarios y que apenas trasciende a los medios de comunicación. Al sumergirse en la novela, el lector puede evocar sin mucho esfuerzo aquella guerra televisada a la que asistimos como telespectadores durante la década de los noventa, y cuyas consecuencias todavía no han terminado de disiparse, como los rescoldos de una hoguera mal apagada.
En definitiva, si Memento mori fue magnífica, Dies Irae sólo puede calificarse de brillante.
Bravo por el autor.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Reseña en la web "Libros que hay que leer"

Hace unos días se cumplieron dos años de la salida al mercado de mi segunda novela. Dos años de alegría, de aprendizaje, de conocer a personas interesantes y de luchar por conseguir visibilidad entre el mar de novedades editoriales que inunda cada mes las librerías.
¿Qué mejor manera de celebrar este segundo aniversario que recibiendo una reseña tan positiva y entusiasta como la que me dedican en la web Libros que hay que leer? No se me ocurre ninguna, así que os dejo el enlace para que le echeis un vistazo:


Ya os podéis imaginar la "cara de tonto" que se me quedó al leer esta crítica. ¡Orgulloso es poco!

lunes, 27 de mayo de 2013

Lo que otros han dicho sobre "Mil cosas que no te dije antes de perderte"



«Pese a ser ésta su segunda novela, la madurez de Benito Olmo en su escritura es más que notable. El alejarte de vez en cuando de los círculos editoriales más importantes te hace encontrar pequeñas joyas como ésta.»
César Malagón, www.librosyliteratura.es


«Benito Olmo ha sabido diseccionar con la precisión del bisturí el conjunto de alteraciones que producen cambios profundos en el alma de las personas.»
Pilar López Bernués, Anika Entre Libros


«Uno de los libros más entrañables que he leído en mucho tiempo. Es un libro que recomiendo, una novela que engancha desde el principio y que te mantiene durante toda su lectura en una profunda intriga.»


«Una buena novela que engancha de principio a fin, que mantiene la intriga hasta el final y en la que nada ni nadie es lo que parece.»


«Por eso os digo que ¡YO! Este libro no lo voy a dejar en un rincón de la estantería, sino que lo pienso releer una y otra vez para así estar más cerca de la ciudad que me vio nacer.»


«Un libro totalmente recomendable para un público tanto juvenil como adulto, tiene muy buenos principios y valores»